Las vacaciones son el momento ideal para que los niños exploren y se diviertan, pero el cambio de rutina y los entornos nuevos (como la playa o la montaña) exigen una atención especial con sus dispositivos auditivos.
En el siguiente artículo, te compartimos algunos consejos prácticos para prevenir que los audífonos de tu hijo se dañen durante los días de descanso y diversión.
El kit esencial de viaje
Antes de salir de casa, es fundamental preparar un neceser específico para los audífonos. Este debe incluir siempre un estuche rígido para guardarlos de forma segura, el cargador original si son recargables o pilas de repuesto, según corresponda.
Además, es imprescindible contar con un deshumidificador para eliminar la humedad que el sudor o el ambiente costero puedan generar. Tampoco olvides incluir los utensilios de limpieza habituales, como el cepillo suave y el paño de microfibra.
Protegiendo el aparato del agua y la arena
Aunque muchos dispositivos actuales son resistentes, estos aparatos no son sumergibles, por lo que antes de ingresar a la piscina o al mar debemos asegurarnos de que el niño se los quite.
Es vital mantenerlos seguros en su estuche y evitar dejarlos envueltos en toallas, ya que podrían perderse o sufrir golpes accidentales, además de absorber más humedad.
Asimismo, debemos tener cuidado con la arena; sus granos finos pueden obstruir los micrófonos, por lo que siempre hay que manipular los audífonos con las manos limpias y secas.
El impacto del calor y los químicos
Los componentes electrónicos son sumamente sensibles a las altas temperaturas, por lo que nunca deben dejarse bajo el sol directo, dentro del coche o sobre mesas al aire libre.
Por otro lado, los productos típicos del verano pueden ser dañinos. Al aplicar el protector solar o el repelente de insectos, es recomendable esperar a que se absorba totalmente antes de colocarle los audífonos al niño, ya que los químicos de estos aerosoles y cremas pueden deteriorar la carcasa plástica o los micrófonos.
Gestión del sudor y la humedad ambiental
En destinos tropicales o durante actividades de mucho movimiento, el sudor es inevitable. La humedad es uno de los principales enemigos de los audífonos, por lo que es importante chequearlos regularmente y secarlos con un paño suave y seco, si es necesario.
Al finalizar el día, la mejor práctica es abrir el portapilas (en modelos que lo permitan) y colocar los dispositivos en el deshumidificador durante toda la noche, garantizando que los circuitos internos se mantengan secos y operativos para la mañana siguiente.
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