El desarrollo de la audición durante los primeros años de vida es fundamental, ya que el sonido es la base sobre la que se construyen el lenguaje, el habla y la forma en que los niños se relacionan con su entorno. Cuando surgen dudas sobre la audición de un bebé o un niño, es normal sentir incertidumbre. Sin embargo, contar con una ruta clara permite actuar con tranquilidad y tomar decisiones informadas.
En este artículo te explicamos cuáles son las etapas que suele recorrer una familia, desde las primeras señales en casa hasta el diagnóstico y la definición del plan de acción más adecuado.
Paso 1: Observar las señales en casa
La sospecha suele comenzar con situaciones cotidianas. Dependiendo de la edad del niño, existen algunas señales que pueden llamar la atención:
Recién nacidos y lactantes: observar si el bebé reacciona ante ruidos fuertes e inesperados, como un portazo o la caída de un objeto, mediante un sobresalto, el parpadeo o el llanto.
Entre los 4 y 6 meses: notar si gira la cabeza hacia la fuente de un sonido, como la voz de sus padres o un juguete musical, y si comienza a responder con balbuceos durante las interacciones.
Alrededor del primer año: evaluar si responde cuando lo llaman por su nombre y si comprende palabras o instrucciones simples de uso cotidiano.
Si las dudas persisten en cualquiera de estas etapas, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud.
Paso 2: La consulta con el pediatra
El pediatra suele ser el primer profesional que participa en este proceso. Durante la consulta, es importante que los padres y cuidadores describan con detalle las situaciones que han observado.
El médico realizará una revisión general del oído para descartar causas temporales que puedan estar afectando la audición, como la acumulación de cerumen o algunas infecciones, y determinará si es necesario derivar al niño a un especialista.
Paso 3: La evaluación con el especialista
Si el pediatra lo considera necesario, el siguiente paso será la evaluación por parte de un especialista en salud auditiva infantil.
Este profesional analizará el caso de manera integral, considerando la edad, el desarrollo del niño y sus antecedentes, para definir cuáles son las evaluaciones más apropiadas.
Paso 4: La evaluación auditiva
La audición infantil puede evaluarse mediante distintos exámenes clínicos, seguros y adaptados a cada etapa del desarrollo. En muchos casos, estas evaluaciones se realizan mientras el niño duerme de forma natural o permanece tranquilo.
El objetivo es conocer con precisión cómo está funcionando su sistema auditivo, mediante procedimientos no invasivos y adecuados para su edad.
Será el especialista quien determine qué evaluaciones son necesarias según cada caso.
Paso 5: El diagnóstico y el plan de acción
Una vez finalizadas las evaluaciones, el equipo médico compartirá los resultados con la familia y explicará el diagnóstico.
Si se confirma una pérdida auditiva u otra condición relacionada con la audición, se definirá un plan de acción personalizado. Dependiendo de las necesidades del niño, este puede incluir audífonos pediátricos, terapias de estimulación del lenguaje u otras estrategias orientadas a favorecer su desarrollo y comunicación.
Mientras antes se identifique una dificultad auditiva, mayores serán las posibilidades de brindar el apoyo necesario para que el niño continúe desarrollándose y aprendiendo con las mejores oportunidades.
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